Monday, November 28, 2005

Fractal

Noviembre se desgasta sin verte. Leo poesía como un rizoma interminable:

Es que alguna mañana padecemos
la luz, como si fuera
el día aquel en que empezamos
a romper el silencio
(Nuevo día, Carmen Alardín)

&&&
Cuando cierro los ojos
mi noche
se llena con tu imagen
mientras tú te repartes.
(Mientras tú, Carmen Toscano)

&&&
¿Dónde gritarte ya? A qué gemirte
si la noche me cierra como tumba
y la mañana, brusca, me repele.
(Lúgrubre nota, Guadalupe Noguera)

--sbc

Friday, November 25, 2005

Noviembre y fuga
El insomnio otra vez. La hoja y el lápiz apunto de encontrarse. Rayas. No sé por dónde empezar. La lectura de Agosto y fuga no termina. Regresa al principio: "Lázaro abrió los ojos, echó un vistazo desganado a la habitación inundada de sol y volvió a cerrarlos". Me recuerda a Joaquín Buitrago, de Nadie me verá llorar. Acaricio el libro. Y sigo leyendo.
Escucho el arrastre de una escoba. Alguien peina las banquetas de Amsterdam. Me recuerda a mi madre. Y justo en ese momento soy hojarasca esparcida. Apago la luz para que entre la otra. Me arremolino entre las sábanas. Pronuncio tu nombre.
Luz
5 de la mañana
28, 29, 30 minutos
¿Servirá de algo mirar el reloj, contar las horas?
--sbc
Lu

Tuesday, November 22, 2005

Creación

Un ciberlector interesado en este blog, me pregunta dubitativo:

-entonces, Luz existe, ¿verdad?
Y respondo: A la invención del autor se suma la complicidad del lector.
-¿La conozco?
-Nos pertenece. Fugaz. Es nuestra Creación.


--sbc


What about you

Yedra: ¿Y tú eres...?
Yo: ¿Yo?
Lola: poeta

--sbc
Blue & blue

"El amor usa pocas palabras, repite incansablemente unos cuantos adjetivos."

en Agosto y fuga
Paloma Villegas
Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2005

--sbc

Friday, November 11, 2005

Blue
La nostalgia me acompaña por las calles de Toronto. Esta distancia física es dolorosa, pero recuerda que te abrazo todas las noches. Ayer soñé contigo: caminábamos juntas por el espacio escultórico y después de cruzar un paraje sombreado salíamos a los rascacielos del centro de Toronto, a Bathurst Street.
&
caminamos juntas en el espacio escultórico, sólo que no hay tierra, sino nubes, y las esculturas se encuentran suspendidas en el aire. Conversarmos apasionadamente sobre los textos de Cristina Rivera-Garza y no prestamos ninguna atención al hecho de que estamos literalmente volando en el aire (recuerdas, la noche que salimos de apartamento de la San Rafael. Caminamos esa calle tomadas de la mano y nos dirigimos sin rumbo fijo hacia Insurgentes). En mi sueño, tuve la misma sensación de estar volando tomadas de la mano. Esa sensación de felicidad, de libertad, de gozo, durante todo el sueño.
Pintamos una escena llena de imágenes sobre uno de los cuentos de esta autora y apunto estamos de internarnos en la pintura; cuando, de pronto, pasa un avión y tú me ves desaparecer en el aire, al mismo tiempo, te veo desaparecer. Despierto, sobresaltada.
La (mismísima) Luzma

--sbc
Azul definitivo
*
¡No puedo creer que esté nevando en México!
**
Me gustaría tenerte a mi lado y ver juntas caer la nieve sobre la ciudad. Ver como se forma una alfombra blanca sobre las calles. El invierno ya no me afecta como antes. Ya no me deprimo y el frío no es tan intenso. Será que me estoy acostumbrando al clima del Norte de América.
***
Llevo semanas y semanas, meses enteros pensando en ti. Tu último correo me ha hecho temblar y llorar de alegría y de nostalgia. Y yo aquí, entre tanta nieve. No deja de nevar. Es un invierno interminable. Tormenta de nieve un día y lluvia congelada otro. Estoy harta del frío, de la nieve, de este invierno. Y entre tanta nieve: tú. Un azul definitivo.
**
Nevó el sábado un centímetro de nieve y luego deshielo. El frío ya empieza a sentirse y llueve. Llueve mucho. Parece ser que este invierno será duro. Leo quiere que ya nieve, pues piensa que Santa llegará antes si todo se encuentra lleno de nieve.
*
Aquí sigue lloviendo; nieva y deshiela; llueve, nieva y deshiela.
Luz María Johnson
--sbc

Monday, November 07, 2005

Las horas (II)

*
Nada tenía yo, no pedí nada
nada en amor puede pedirse
y, así, me diste todo.

Rubén Bonifaz Nuño

*
Tu llamada como las anteriores me toma por sorpresa. Durante estos tres años de distancia física me he preguntado lo mismo: ¿Qué sucedería si estuvieras aquí?, es decir, pienso hipotéticamente en algo que no sucederá. No sé si nuestro encuentro amoroso terminó justo cuando te fuiste o si nuestra correspondencia y estas llamadas (cargadas de frases y deseos por vernos) representan la continuación de algo que ya no es. La historia de una fractura. Sí esta historia es eso: una imposibilidad.

--sbc
Las horas

*
Hoy recibí algo tuyo: unas palabras.

*
aún me siento sorprendida por tu llamada/ayer llegué temprano. Las reubicaciones al interior de la oficina han ido transformando mi espacio habitual. Muebles viejos rompen toda proporción visual. Los teléfonos hasta hace días estaban desconcectados. Y la presencia de otras personas han sumando horas de fastidiosa indiferencia y silencio sepulcral/cuando contesté: no reconocí tu voz. Cuando escuché tu nombre: quedé atónita por varios segundos. Me sentí torpe por preguntar ¿Luz María, de dónde? Tu respuesta me provocó risa, de la nerviosa. Por supuesto: de Canadá.

--sbc

In the desert

In the desert
I saw a creature, naked, bestial,
who, squatting upon the ground,
held his heart in his hands,
and ate of it.
I said: "Is it good, friend?"
"It is bitter -bitter", he answered;
but I like it
because it is bitter,
and because it is my heart".

Stephen Crane

es el corazón del Hombre de todos los tiempos.

--sbc

Friday, November 04, 2005



Hombre

He visto las melancolías más intímas
desprenderse del silencio, ser un golpe altivo
contra ese rostro de perfil ausente
el hombre disfrazado de lobo
que cerca la morada, temeroso huye
apenas el viento entre las ramas
ondea tus preguntas
sobre el bosque se dibuja la sombra del vacío

--sbc

Wednesday, October 26, 2005

Mordisco (poético)

A yamae juntul tzayam ko’il pek’ ch’apachtán tumén maakoob.
Najil nail ku páatal yéetel u uxtakchéil jol naj.
Tu láakal maak yójel dz ok u xhíken a yama.

Tu amor es un perro rabioso perseguido por la gente.
De casa en casa es esperado con la tranca en la puerta.
Toda la gente sabe que me ha mordido tu amor

Briceida Cuevas Cob
(Poesía en lengua maya)

Caracol(ito)

de "Albur de amor"

Que el amor sea en nosotros,
errantes en círculos perpetuos
donde todo empieza en cada punto.

Rubén Bonifaz Nuño

Tuesday, October 25, 2005

MIENTRAS DORMÍA

¿Llovió?
Ráfagas de luz sobre la carretera suman kilómetros de distancia
entre la voluntad y el destino. De ida y vuelta.
La lluvia dibujó una grieta en la ventanilla.
La lluvia dibujó una herida. Botó mi oscuridad.
¿Quién llora contigo?
Días que repites frases intraducibles.
Secretos que abrazas frente a mí.
¿Podemos detenernos aquí? Lloro en silencio
la batalla pérdida. La frontera infranqueable del deseo.
¡Llovió!
El vapor se cuela por todas la hendiduras.
Respiramos el mismo aire: la obsesión.
Un día amas y odias. Al siguiente, odias y amas.
No hay tregua.
Juegan los dos a ser personajes de una historia sin adjetivos.
Un día no quedará nada para ninguno
porque la historia se devora a sí misma,
se reducirá a cenizas.
Llovió mientras dormía.

--sbc

(a) diario

Diario precipitado. Diario fragmentado. Diario falsificado. Diario premeditado. Journal. Diario en público.*

¿Qué acaso ésta no es la definición de mi blog?

--sbc

*Post scriptum triste
Federico Campbell
México, UNAM, 1994.

Sunday, October 23, 2005

HORAS LUZ

Hace un par de horas que llegué a casa de mis padres. Durante el trayecto pasaron muchas ideas por mi mente. Verlos era una necesidad apremiante. Estar físicamente cerca de ellos me llena de serenidad. Comimos y platicamos. Salud. Trabajo. Amigos. Y sobre todo, este cambio: la separación. La distancia. Es la primera vez que experimento la responsabilidad propia. Hacerse cargo de uno mismo y todas sus implicaciones.

Una de las situaciones más gratas, sin duda, ha sido la sorpresa. Esta casa poco a poco se ha ido llenando de objetos, de cuadros que colocados en las paredes anuncian una nueva realidad. El panorama exterior alejado de manera extrema de la ciudad. Aquí todo es verde. Aquí todo es montaña. Todo es luz. Son las “Tierras Altas”, diría Cristina Rivera-Garza refiriéndose a la topografía del estado de México. Quizá, lo más asombroso es el tránsito de ida y vuelta. Somos uno distinto todos y cada uno de los días que se van sucediendo. Somos uno distinto no todos los días, sino cada minuto. Y no, no quiero descifrar la experiencia. Sólo la estoy viviendo con el asombro que me produce escribirte estas líneas.

Es, también, la primera vez que tengo un espacio propio para la escritura. El traslado de cajas de libros y cientos de copias ocupó más lugar en la mudanza, que las cajas de vajillas de mi madre. He acondicionado este sitio para convertirlo en un modesto estudio. Un librero. Una mesa. Un par de sillas. Una olivetti. Hojas blancas. Y la obsesión de siempre: escribir.

London
llegó en una de esas cajas y aguardó paciente su lectura. Aquel ejercicio de memorización fonética rebasó toda expectativa de repetición absurda. Colin White nos condujo a la capital de sus antepasados: I wander through each chartered street,/near where the chartered Thames does flow.

A la voz profética de William Blake:

In every cry of every man,
in every Infant’s cry of fear,
in every voice, in every ban,
the mind-forged manacles I hear.

London
tomó forma entre mis manos. El asombro de sentir en el papel amarillo, las inscripciones ya borrosas y todavía legibles de mis anotaciones. La acentuación. El ritmo. La imagen.

Escribo desde la incertidumbre.

Mi madre aparece para darme las indicaciones de los apagadores. Ambas nos miramos sorprendidas. ¿Sabrá ella a quién le escribo?

--sbc

Friday, October 21, 2005

LONDON

I wander through each chartered street,
near where the chartered Thames does flow,
and mark in every face I meet
mark of weakness, marks of woe.

In every cry of every man,
in every Infant's cry of fear,
in every voice, in every ban,
the mind-forged manacles I hear.

How the Chimney-sweeper's cry
Every black'ning Church appalls;
and the hapless Soldier's sigh
runs in blood down Palace walls.

But must through midnight streets I hear
How the youthful Harlot's curse
Blasts the new-born Infant's tear,
And blights with plagues the Marriage hearse.

William Blake

* de la selección poética de Colin White. Letras Inglesas. Filosofía y Letras (a finales del 97).

Thursday, October 13, 2005

Del Taller de escrituras colindantes:
TERCERA BASE
Rebeca Martínez Jiménez
(Publicado en la revista Tierraltesca Acta Semanal 308, 7)

Me dijo puta, puta mil veces. ¡Qué bien sonó esa palabra en mis oídos, esas dos sílabas, esas cuatro letras p-u-t-a!Estaba en la barra de un bar que nunca antes había visitado y le había pedido al cantinero un Bloody Mary sólo para entrar en calor. Esperaba algo, estaba a la expectativa. Me entretuve observando al cantinero: un panzón calvo que al servir cualquier trago se chutaba dos o tres sorbos. Supongo que también quería entrar en calor. Ahí estaba yo. Cada vez que sentía que alguien entraba al localucho miraba de reojo y calificaba, 8, 7, 7, 10. Él fue el único 10 de toda la noche.
Se sentó con unos amigos en una mesa no muy alejada. Lo podía ver perfectamente bien gracias al espejo que estaba frente a mí, en la barra. Pasaron varios minutos hasta que notó mi presencia.
Primero se cruzaron las miradas. El primer contacto. Una sonrisa. El acercamiento. La proximidad.
—¿Qué estás tomando?
Risas. Dos que tres palabras. Silencios.
—¿A qué te dedicas?
Más palabras. Más risas. Salud. Más Miradas. Salud.
—¿Te han dicho que eres muy guapa?
Besos. Salud. Caricias. Salud. Risas. Salimos.
Caminamos por las calles cercanas. Yo lo tomé de la mano: iba tras de él esperando que me guiara, dando a entender que lo seguiría a donde fuera. Se detuvo en una calle vacía, una calle apenas alumbrada por el foco de una casa.
Me estrelló contra la pared. Yo podía oler sus ansias. Me besó el cuello, la boca y:
Primera base. Su mano comienza a bajar lentamente por mi espalada, se detiene en la cintura. Sigue bajando hasta mis nalgas. Me siente, no pasa nada, parece que le gusta. Siguen los besos en el cuello, en la boca. Cada vez puedo disimular menos mi excitación, me pierdo.
Segunda base. Sube lentamente. Sube. Sube. Llega. Me toca. Me palma con delicadeza. Siente mi pezón que ha reaccionado a sus manos. Por un momento me detengo esperando una reacción. No pasa nada, no pasa nada. Respiro. Lo sigo besando, lo toco, mis manos por todo su cuerpo.
Tercera base. Baja, su mano. A veces sueño que mi sexo se pudre y se cae solito, algo así como lo que pasa con un cordón umbilical. Su mano llega al objetivo final, termina su travesía. Yo me vengo. Él se va.
Se separa de mí como si una aspiradora lo jalara por la espalda. Se acabó la fiesta. No dice nada, me mira incrédulo. Lo piensa por unos segundos. Sé muy bien lo que pasa.
Son muchos los que sienten deseos de vomitar, vomitar justo frente a mis narices. Yo sólo miro, sintiendo a momentos que merezco ver cómo me desprecian. Esa es mi penitencia. Pero me gritó puta, pinche puta, y corrió. Me dijo puta, p-u-t-a.Casi nadie pasa de tercera base.
Rebeca Martínez Jiménez (Aguascalientes, 1983) es estudiante de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en el ITESM-Campus Toluca e integrante del taller Escrituras Colindantes.

Tuesday, October 11, 2005



Juego de niñas

A propósito de juegos, Daniel Sada en Juguete de nadie, escribe:

"¿Cómo hablarle de amor si ella era eso?"

***
--Hey, Luz, entonces jugamos
--¿A qué?
--A las correteadas
--No, a las escondidillas
--Pero, si tú eres luz, mi Luz.


--sbc

Monday, October 03, 2005

Umbral (es)
Ayer al salir de la Universidad Pedagógica debía abordar un taxi para continuar el trayecto nocturno: la reunión semanal en casa de Gabino Palomares. Llovía con tanta fuerza que las luces de los automóviles parecían ráfagas proyectadas una tras otra en medio de los estruendos. Una vía rápida. Periférico. Pero, tendría que cruzar un puente.Sentí miedo, ¡qué absurdo!, subir y transitarlo.
Cuando pienso en las circunstancias posibles de este temor sólo puedo regresar a un pasaje infantil en un parque y los juegos compartidos con Adriana, mi hermana menor. Ambas salíamos todos los días a jugar, a inventar historias y situaciones ficticias que repetíamos invariablemente. Ella desarrolló una capacidad extraordinaria para vencer los obstáculos que nuestros juegos demandaban; entonces mi fragilidad se convirtió en llanto secreto. Nunca pude igualarla cuando subía corriendo sin detenerse por el caracol; cuando sus manos y sus piernas abrazaban ligeramente el tubo y se deslizaba dando vueltas o cuando llegaba primero al otro lado del pasamanos muy a pesar de que pudiera caer y ensuciarse. La meta consistía en subir corriendo por la resbaladilla, cruzar por su puente sin tocar el cable metálico y dar un salto. El último paso era ese espacio pequeño. Abismal para mí. Nunca pude saltar, más de una vez sentí caerme. Paraba ahí, en ese límite. Recuerdo la mañana en que lo intenté, el miedo me paralizó y permanecí estática hasta que mi impotencia se convirtió en la exhibición pública de mi llanto.
Transitar por esta ciudad, sus calles, sus avenidas es enfrentar también mi propia búsqueda. Es enfrentar la encrucijada cotidiana por la que fluyen mis temores. Del otro extremo de la ciudad, todo parecía estar en calma. El asfalto estaba seco y yo debía llegar a mi cita.
--sbc