| Formas breves II Formas breves de decir sí --entonces, nos vemos mañana, si llegas tarde, de cualquiera manera, espararé. * --si no puedes llegar, no te preocupes, lo cambiamos para el día siguiente. * --... y el sábado? --No. Ya sabes, trabajo. --pero, puedes salir un poquito antes, ¿no? --Depende --¿De qué? --¿Adónde vamos a ir? * --Está bien. A donde tú sugieras. sbc |
Tuesday, February 07, 2006
Saturday, February 04, 2006
Friday, February 03, 2006
Geometría del espacio Leer se ha vuelto una obsesión. Leo su cuerpo. Leo la ciudad. Leo la otra ciudad, la Universitaria. Sigue creciendo y nadie me pregunta por la construcción cercana a la Biblioteca Nacional. Nadie pregunta nada. Recorro el Centro Cultural dos o tres veces en la mañana o en la tarde. Nadie pregunta nada. Ni los jóvenes estudiantes de arquitectura que se sientan a realizar trazos frente a la Sala Nezahualcóyotl o aquellos que van unos pasos más lejos, a encontrarse con el Paseo Escultórico. Nadie pregunta nada. Y yo, adivino su cuerpo detrás del cristal que me devuelve mi imagen espía. Me detengo en ella y la imagino de pies a cabeza. Y surgen preguntas: las líneas de cruce, la tridimensión, el punto fijo. El lenguaje del cuerpo. La geometría del espacio. * que dos cuerpos se atraigan que dos lenguajes dialoguen que dos mujeres se amen --sbc |
| Formas breves Formas breves de decir no: --¿Qué hora es? --Las cinco de la mañana. --Qué rápido se fue el tiempo. ¿Por qué te estás vistiendo? --Tengo frío --¿Frío? * --Eres tan tierna. --¡Devuélveme mi brassier! * --Yo nunca me había sentido tan bien con una mujer. --Entonces ven. --Ahorita que regrese. * --Estoy enamorada. --¿Enamorada? * --Apenas te conozco y no sé si quiero conocerte más. sbc |
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| una hoja que cae Tiré una hoja desde el segundo nivel. Ella lo contuvo. Bajé corriendo y pregunté el lugar dónde cayó. "¡En mis manos!". No, es verdad, y yo quiero creerle. Me manipula, ya no el deseo, la ilusión. Mientras la abrazó, la hoja se entrelaza en mis cabellos cortos. La ilusión. Y este no entender su lenguaje corporal: me abraza con fuerza, me acaricia el cabello y luego dice: "no quiero compromisos". Y yo soy la hoja que se desliza en el aire. Que cae en el suelo, ella la recoge. Soy una hoja que aprietan sus manos. Luego, la leeré, dice. "Hace frío y estoy cansada". Y no quiero creerle. No va a leer nada ni está cansada. Sólo hace frío. Se va con mi hoja entre sus cosas, ya no en sus manos, en su bolsa grande que no sé qué más contenga. La introduce como se guarda aquello que no interesa, que estorba. El otro lenguaje que ignora, la poesía. --sbc |
Thursday, February 02, 2006
| Lectora activa de CRG Un libro de la doctora con la inscripción de su firma cruzando la hoja: Los texto del Yo se lee en la portada. ¡Ya los leí! Los reeleo. Su poesía, su narrativa crecen, crecen y se desbordan. ¡Ya no le pertenecen! ¿A cuántas personas les he obsequidado "Nadie..."? A las escritoras chicanas en su visita a México. A mis amigas: Estela, Lizy, Olivia, Soledad... ¿A cuántas personas les he hablado de su narrativa? A toda mi familia, seguramente. A mis sobrinos: al que me habla de hip-hop y al que se dice spoken-poet. A mis amigos de la facultad de filosofía y letras. A mi hermana mayor, que se equivoca y agrega: "Ah sí, Pacheco, Cristina Pacheco, ¿verdad?". A mis amigos del Instituto. A mis amigos de Difusión Cultural. A mis amigos extranjeros. Al desconocido que viaja a mi lado. ¿A cuántas personas les envío alguna nota, algún fragmento evocativo de su narrativa? A Luz, a mi Luz de Canadá. En nuestra correspondencia su nombre es una constante de la mejor literatura mexicana. ¿A cuántas personas les he regalado uno de sus poemas? A mi madre, a La más mía. A Ileana, quien me hace temblar sólo con mirar su silueta tras el cristal de la "Azul y Oro". A Ileana, quien literalmente me mueve el piso. El suelo de roca volcánica de Ciudad Universitaria. A Ileana, los versos de (La hoja). De la hoja, de la otra hoja marcada por una firma como un destino ineludible: la escritora. Acaricio el libro; detengo mis dedos entre sus páginas. Soy una lectora activa de una obra prolífica y releeo el último verso de IV. los vacíos del lugar: (Aquí no se oculta nada). --sbc |
A L |
| (La hoja) Quiero dejar de temblar. Cuando escucho tu voz quiero ser tallo y no hoja sacudida y no este espasmo que me quiebra. Nunca más esta vergüenza. Pero escucho tu voz y sigo siendo la palabra arena cayéndose de seca. El ángulo por donde se rompe en pedazos la certeza. Afuera llueve y adentro amanece un perro muerto en mis esquinas. ¿Es esto la ciudad? Un loco balbucea con su vestido de piel: saliva. Los niños juegan a morir en paz. He dicho que quiero dejar de temblar pero tu voz son demasiadas voces y alrededor se me estrecha sobre el cuerpo en espiral. ¿Qué se hace cuando no se puede respirar? Me da pena caer como caen a veces las cosas de rodillas. Cuando la debilidad me envuelve con su hálito de espinas los objetos son de helio y huyen despavoridas a otro lugar. Y el temblor no cesa y soy hoja que cruje y nunca tallo espasmo, sincope de luz, quebranto. Un navío transparente sobre aguas de cristal. ¿Qué se hace cuando el suelo empieza a girar? Me da pena arrastrarme entre las patas de las sillas y ser la mosca que da vueltas en el frasco de espanto. Afuera sigue lloviendo y adentro me avergüenza este cuerpo desollado estos ojos al revés esta colección de insectos incrustados en la tapa de la lengua. Me da pena que me preguntes qué pasa y tartamudear con la cara sobre el ventanal: nada es sólo la lluvia y la hoja que caen. Cristina Rivera-Garza --sbc |
Tuesday, January 31, 2006
| enero 26, 2006 El nervisismo transparente en las palmas de mis manos. El tic-tac apresurado en mi muñeca izquierda/la aguja del reloj que se inserta en mi garganta. "Ya casi son las...", me repito. Evoco el tiempo que aún no llega. Repaso la escena con detalle: "¡Las ocho! *** otra vez ocho: 26, 2006: 8 pm *** una cita (im) perfecta: "la expectativa de una amante no es la misma de aquella, aquien se ama. Amantes son de su propia separación". --sbc |
Monday, January 30, 2006
Thursday, January 26, 2006
Cd. de México/Newmarket, On. Hace días que no escribe. El espacio virtual es una pantalla vacía. Puedo indagar en su cotidianidad: hijo, trabajo, casa, marido. ¿En ese orden? Hijo, casa, trabajo, marido. Quizá. Hijo, marido, trabajo, casa. Seguramente. Y yo espero sólo unas líneas ni siquiera una carta, sólo unas líneas. El correo postal. El matasellos: Newmarket, On. 2002. La espera (im)paciente: unas líneas escritas de su puño y letra. La certeza mutua: nuestra vida pasada. El recuento de lo que ya ha dejado de ser. La memoria. Las fotografías del hijo que crece, que sonríe y ella junto a él, el marido. Hace días que no escribe. Puedo indagar el frío, la nieve, otro invierno. Acá, también vivo el invierno sin los centímetros de nieve, sin la tormenta de lluvia. Sólo este desolado olor de tiempo ausente. Las horas. El espacio virtual es una pantalla vacía, impersonal, imperfecta. Hace días que no escribe. --sbc |
Wednesday, January 18, 2006
| Estela "signos y estrellas se hunden silentes en el estanque de la tarde". Georg Trakl Estos días extraños: todo cambia y sigue igual Algo se ha modificado en ti. Sólo tu sabes qué es y me dices y me das cuenta de ello. Estos días extraños de lluvias rasantes y cielos abiertos empiezan a sumar tardes de silencio. Te observo ir y venir en el vaivén de las contradicciones "hay una luz que el viento ha extinguido", me dice Georg Trakl entonces vuelven la lluvia, tu llanto y el silencio. La luz de tus ojos me persigue buscando respuestas. No las tengo. Ni una sola. Es otro el viento que sopla. Escúchalo. --sbc |
Thursday, January 12, 2006
Mirada de mujer a Estela Alcántara Mi primer lectura del año es un libro de cuentos. Conforme avanzo no dejo de pensar en la mirada de mujer; en la relación visual de quien narra y de quien es observado/a. La mirada puede desnudar, poseer, irrumpir en la propia intimidad. Y esta mirada es avasalladora como su voz: (transcribo) "No has estado tratando, siempre, de saber qué significan, juntas en el mundo, las cosas inexplicables, las cosas terribles, las cosas dulces. No has tenido que renunciar a lo que se llama vida normal para seguir el camino de lo que no comprendes, para serle fiel. No luchaste de día y de noche, para aclararte unas palabras: tener destino". Te sitúa justo en el borde, en el límite. Mirada de mujer, perdón, corrijo, Mujer. (fragmento de Río subterráneo) Inés Arredondo, Río subterráneo, México, Joaquín Mortiz, 1979. --sbc |
Wednesday, January 11, 2006
Numerología En días pasados una amiga me hizo una observación: --Tu número es 8, es decir, el de tu suerte. --¿Suerte? --Bien, recuerdas tu dirección anterior. --¡Claro! --Los números ¿cuáles eran? --44 ¿y? --Su suma da 8. Ahora vives en Ámsterdam 62. El resultado se repite. No creo que sea coincidencia. --mmm, quizá, sólo es azul. --¿Azul? --Sí, mi color, en ello si creo. En "un azul hecho de azares". --No entiendo. --¡Vamos!, en el destino. Yo no escogí vivir ni en 44 ni en el 62. Pero, debo decir que es un privilegio vivir en la Condesa. Primero frente al parque España y luego, en esta calle tan evocativa. Es el destino. Único. Imprevisible. Y, a veces, misterioso. Me gusta el color azul como metáfora de mi vida. Y esta frase: "un azul hecho de azares", pues define mi destino, ya lo creo. --En marzo cumplirás 35, ¿no?, otra vez 8. No cabe duda, Susy, 2006 es tu año. Un año ¿azul? --sbc |
AlbedríoEl aroma del viento es de pinos frescos. Cada vez hay más frío al subir por cualquier camino que conduzca a Rioyos, Buenavista. Sitio de los ancestros de mi padre. Herencia y tradición: una casa de adobe (al centro). El maíz sobreviviendo a la globalización (al frente-por todas partes). La capilla es de la familia: Bautista. El punto de unión filial.Ésta es la descripción de los días de invierno. ¡Ah!, me ha faltado comentar el cauce, el río que da nombre a este pueblo, y cuya belleza bautiza a quien se mira en él: Rioyos, Buenavista, estado de México. Allá me miré en su curso. Invisible. Quieto. La lectura de diciembre: Albedrío. ¡Qué delicia!**Escribir por escribir siguiendo un hilo invisible, taciturno e ir sacando detalles que las palabras proponen. Una escritura invisible adueñándose de todo.(...) Un azul hecho de azares.Albedrío, Daniel Sada, 2a. edición, 2001.--sbc
Thursday, January 05, 2006
| Discreta complicidad 0. Arquitectura 1. Siglo XVIII 2. Hacienda de Santa Catarina del Arenal 3. Tercera Condesa de Miravalle: Ma. Magdalena Dávalos de Bracamontes y Orozco ¿Por qué enumerar las ideas, los datos? Al fin de cuentas (literalmente), escribo acerca de mi espacio real, el que está afuera, cito: "El arquitecto Cuevas se inspiró en el óvalo de la pista, pero no se apegó estrictamente a él. Así surgieron las bellas avenidas de Ámsterdam y México, cuyo trazo sólo es un recuerdo de aquella figura en donde se dieron cita los personajes más acaudalados e influyentes de la sociedad de principios del siglo XX, con el pretexto de presenciar las carreras de caballos en el hipódromo de la Condesa". El espacio que me habita: Ámsterdam. De manera ciclica: ir - venir. Camino todas las mañanas por ese óvalo. Y sí, desde hace cinco meses y algunos días, llegó al mismo número. 4. Ámsterdam 62 --sbc |
Wednesday, December 07, 2005
| William Blake y Sergio Pitol ¿Qué tienen en común ambos escritores? En este momento, detengo mi propio cuestionamiento. Sólo sé que ambos aparecieron hoy. Primero, la poesía de Blake reunida en una selección poética en lengua inglesa; editada por The Wordsworth Poetruy Library (1994). Fue en una de mis "escapadas" del CCU al Instituto de Investigaciones Jurídicas. Me acerqué a un mostrador ambulante de libros. Ver el nombre de uno de mis poetas predilectos fue sorpresivo como lo que aconteció después: tomé el libro y lo empecé a hojear como si las hojas fueran naipes. "London" surgió en la página 88. Sin duda, este libro me estaba destinado, ya lo creo. Sergio Pitol y la (re)lectura de El arte de la fuga (Era, 1996): Todo está en todas las cosas Sí, también yo he tenido mi visión Bastó sólo abandonar la estación ferroviaria y vislumbrar desde el vaporetto la sucesiva aparición de las fachadas a lo largo del Gran Canal para vivir la sensación de estar a un paso de la meta, de haber viajado durante años para trasponer el umbral, sin logra descifrar en qué consistiría esa meta y qué umbral había de trasponer. (...) Este párrafo inicial también me sorprendió. En la tarde, Pitol dictó una conferencia magistral en el CCU, de donde una frase me arrebató el deseo otra vez por la escritura: "La locura se convierte en una variante de la libertad" Y aquí estoy sintiendo el tránsito de mi libertad, el fluir de mi escritura. --sbc |
Tuesday, December 06, 2005
| Lacaracola A finales del 2000, conocí a una joven española en casa de la familia Ordóñez. La reunión navideña a la que amablemente convocó su anfitrión el "doc" como cariñosamente nombramos (sus alumnos) al doctor José Emilio Rolando Ordóñez Cifuentes. El ambiente íntimo y cordial fue la constante de esta celebración. Lola, de inmediato llamó mi atención por el cuestionamiento entusiasta acerca de México. Era la primera vez que pisaba tierras americanas. Su propósito: una estancia de investigación que complementaria sus estudios de doctorado en la Universidad de Valencia, España. Sus preguntas, en un principio lógicas, me hicieron varias veces pensar mis respuestas. Sus referentes históricos y espaciales eran asombrosos. --¿Dónde vives? --mmm... cerca de Chapultepec --respondí apresuradamente. Luego, pensé en mis propias coordenadas. --No es el centro de la ciudad. Mmm... Hay un castillo. El castillo que lleva el mismo nombre. --Ah, ¡claro!. Donde los Acuerdos de Paz de El Salvador se firmaron --dijo con tanta seguridad, que no me quedó otra opción que confirmar su respuesta. --Sí. Los históricos acuerdos que pusieron fin a la guerra civil de El Salvador, se firmaron en el 1992, en esta Ciudad. Enseguida, ella tomó en sus manos un mapa de México para señalar la ubicación de Chiapas. Aquel momento fue, sin duda, el bosquejo de un encuentro, de su destino por las tierras del sureste mexicano. No tardo mucho en adaptarse al ritmo de la ciudad de México. La casualidad la ubicó a unas cuantos pasos de mi domilicio. Sólo había que cruzar el parque España y ahí estaba ella. De nuevo mi asombro. Ella misma se encargó de buscar hospedaje. Justo, al lado de la escuela primaria donde estudié: "Alfonso Herrera". Su cercanía me motivó lo suficiente para estar atenta en los acontecimientos presentes y pasados del país. Tenía a alguien con quien dialogar, con quien intercambiar ideas, reflexiones, propuestas acerca de lo social. El movimiento zapatista estaba en la cúspide.Todos los jóvenes universitarios teníamos puesta la mirada en Marcos, en la comandancia, en suma, en los Zapatistas. Lola entonces iba y venía con nuevos encuentros, con nuevas reflexiones, con nuevas ideas. Se aventuró a llevar a cabo el recorrido por Nurio y permanecer alguna noche en el Aguascalientes "Espejo de agua", acá en Ciudad Universitaria. Tal vez, por aquellos días, lo que más me impresionó fue su espíritu rebelde; su capacidad para entender y discutir sin arrebatos emocionales, es decir, su capacidad para argumentar y creer en el diálogo. Su mirada siempre inteligente que tocaba no sólo la parte racional de los acontecimientos. Una mirada fina que ha apuntado al cambio, a la transformación. Ella misma es resultado de la coherencia entre el pensamiento y la práctica. Las más de la veces, me sentí rebasada no sólo por sus conocimientos, sino por su fe en el trabajo colectivo; en la organización de la sociedad civil. Su cercanía desde entonces ha sido una guía para transitar los sinuosos caminos de la justicia social. Llenaría el espacio virtual recapitulando cada momento que me ha compartido: Lola y el encuentro con México Lola y la familia Ordóñez Lola y la UNAM Lola y las Jornadas Lascasianas Lola y la Ciudad de México (Xochimilco, La colonia Roma, etc.) Lola regresó a Valencia, España Lola se doctoró Lola regresó a México (siempre México) Lola y Sipaz en San Cristóbal, Chiapas Lola y Guatemala Lola y Honduras Lola y Belice Lola y Colombia Lola y el vaivén entre el Defe y los estados Lola y el movimiento zapatista Lola y las Juntas de Buen Gobierno Lola y Los caracoles Lola y el activismo político Lola y los derechos humanos Lola y las comunidades indígenas mexicanas Lola y el multiculturalismo Lola y la amistad Lola y el amor Lola y la literatura, la pintura, la música Lola y sus cuates aquí, allá, en todas partes Lola y la libertad Lola, la neta Lola, la joven (siempre joven) Lola, la rebelde Lola, la idealista Lola, la mágica Lola, la conferencista Lola, la poeta Lola, la lectora de destinos Lola la sin fronteras Imágenes que transitan, que me devuelven su presencia. Debo agregar un par de objetos entrañables: el libro de fotografías de Tina Modotti, que me regaló en un cumpleaños. El libro de Manuel Rivas. Luego, la imagen de las vías de un tren. Ya una vez lo escribí: Lola de ida otra vez. Lola regresa a España, a Valencia con su familia. Allá también la esperan. Lola gracias por ser mi guía. Por el desvelo de mis miedos aquí y en Chetumal, Quintana Roo. Por todo este mapa de sueños y proyectos compartidos. Por tu lucha por y para que la diversidad, como bien, lo he aprendido no sean sinómimo de discriminación, de intoleracia e injustica. Lola, lacaracola --sbc |
Friday, December 02, 2005
Monday, November 28, 2005
| Fractal Noviembre se desgasta sin verte. Leo poesía como un rizoma interminable: Es que alguna mañana padecemos la luz, como si fuera el día aquel en que empezamos a romper el silencio (Nuevo día, Carmen Alardín) &&& Cuando cierro los ojos mi noche se llena con tu imagen mientras tú te repartes. (Mientras tú, Carmen Toscano) &&& ¿Dónde gritarte ya? A qué gemirte si la noche me cierra como tumba y la mañana, brusca, me repele. (Lúgrubre nota, Guadalupe Noguera) --sbc |
Friday, November 25, 2005
Noviembre y fuga El insomnio otra vez. La hoja y el lápiz apunto de encontrarse. Rayas. No sé por dónde empezar. La lectura de Agosto y fuga no termina. Regresa al principio: "Lázaro abrió los ojos, echó un vistazo desganado a la habitación inundada de sol y volvió a cerrarlos". Me recuerda a Joaquín Buitrago, de Nadie me verá llorar. Acaricio el libro. Y sigo leyendo. Escucho el arrastre de una escoba. Alguien peina las banquetas de Amsterdam. Me recuerda a mi madre. Y justo en ese momento soy hojarasca esparcida. Apago la luz para que entre la otra. Me arremolino entre las sábanas. Pronuncio tu nombre. Luz 5 de la mañana 28, 29, 30 minutos ¿Servirá de algo mirar el reloj, contar las horas? --sbc |
Tuesday, November 22, 2005
Friday, November 11, 2005
Blue La nostalgia me acompaña por las calles de Toronto. Esta distancia física es dolorosa, pero recuerda que te abrazo todas las noches. Ayer soñé contigo: caminábamos juntas por el espacio escultórico y después de cruzar un paraje sombreado salíamos a los rascacielos del centro de Toronto, a Bathurst Street. & caminamos juntas en el espacio escultórico, sólo que no hay tierra, sino nubes, y las esculturas se encuentran suspendidas en el aire. Conversarmos apasionadamente sobre los textos de Cristina Rivera-Garza y no prestamos ninguna atención al hecho de que estamos literalmente volando en el aire (recuerdas, la noche que salimos de apartamento de la San Rafael. Caminamos esa calle tomadas de la mano y nos dirigimos sin rumbo fijo hacia Insurgentes). En mi sueño, tuve la misma sensación de estar volando tomadas de la mano. Esa sensación de felicidad, de libertad, de gozo, durante todo el sueño. Pintamos una escena llena de imágenes sobre uno de los cuentos de esta autora y apunto estamos de internarnos en la pintura; cuando, de pronto, pasa un avión y tú me ves desaparecer en el aire, al mismo tiempo, te veo desaparecer. Despierto, sobresaltada. La (mismísima) Luzma |
Azul definitivo * ¡No puedo creer que esté nevando en México! ** Me gustaría tenerte a mi lado y ver juntas caer la nieve sobre la ciudad. Ver como se forma una alfombra blanca sobre las calles. El invierno ya no me afecta como antes. Ya no me deprimo y el frío no es tan intenso. Será que me estoy acostumbrando al clima del Norte de América. *** Llevo semanas y semanas, meses enteros pensando en ti. Tu último correo me ha hecho temblar y llorar de alegría y de nostalgia. Y yo aquí, entre tanta nieve. No deja de nevar. Es un invierno interminable. Tormenta de nieve un día y lluvia congelada otro. Estoy harta del frío, de la nieve, de este invierno. Y entre tanta nieve: tú. Un azul definitivo. ** Nevó el sábado un centímetro de nieve y luego deshielo. El frío ya empieza a sentirse y llueve. Llueve mucho. Parece ser que este invierno será duro. Leo quiere que ya nieve, pues piensa que Santa llegará antes si todo se encuentra lleno de nieve. * Aquí sigue lloviendo; nieva y deshiela; llueve, nieva y deshiela. Luz María Johnson --sbc |
Monday, November 07, 2005
| Las horas (II) * Nada tenía yo, no pedí nada nada en amor puede pedirse y, así, me diste todo. Rubén Bonifaz Nuño * Tu llamada como las anteriores me toma por sorpresa. Durante estos tres años de distancia física me he preguntado lo mismo: ¿Qué sucedería si estuvieras aquí?, es decir, pienso hipotéticamente en algo que no sucederá. No sé si nuestro encuentro amoroso terminó justo cuando te fuiste o si nuestra correspondencia y estas llamadas (cargadas de frases y deseos por vernos) representan la continuación de algo que ya no es. La historia de una fractura. Sí esta historia es eso: una imposibilidad. --sbc |
| Las horas * Hoy recibí algo tuyo: unas palabras. * aún me siento sorprendida por tu llamada/ayer llegué temprano. Las reubicaciones al interior de la oficina han ido transformando mi espacio habitual. Muebles viejos rompen toda proporción visual. Los teléfonos hasta hace días estaban desconcectados. Y la presencia de otras personas han sumando horas de fastidiosa indiferencia y silencio sepulcral/cuando contesté: no reconocí tu voz. Cuando escuché tu nombre: quedé atónita por varios segundos. Me sentí torpe por preguntar ¿Luz María, de dónde? Tu respuesta me provocó risa, de la nerviosa. Por supuesto: de Canadá. |
--sbc
| In the desert In the desert I saw a creature, naked, bestial, who, squatting upon the ground, held his heart in his hands, and ate of it. I said: "Is it good, friend?" "It is bitter -bitter", he answered; but I like it because it is bitter, and because it is my heart". Stephen Crane |
es el corazón del Hombre de todos los tiempos.
--sbc
Friday, November 04, 2005
Wednesday, October 26, 2005
| Mordisco (poético) A yamae juntul tzayam ko’il pek’ ch’apachtán tumén maakoob. Najil nail ku páatal yéetel u uxtakchéil jol naj. Tu láakal maak yójel dz ok u xhíken a yama. Tu amor es un perro rabioso perseguido por la gente. De casa en casa es esperado con la tranca en la puerta. Toda la gente sabe que me ha mordido tu amor Briceida Cuevas Cob (Poesía en lengua maya) |
Tuesday, October 25, 2005
| MIENTRAS DORMÍA ¿Llovió? Ráfagas de luz sobre la carretera suman kilómetros de distancia entre la voluntad y el destino. De ida y vuelta. La lluvia dibujó una grieta en la ventanilla. La lluvia dibujó una herida. Botó mi oscuridad. ¿Quién llora contigo? Días que repites frases intraducibles. Secretos que abrazas frente a mí. ¿Podemos detenernos aquí? Lloro en silencio la batalla pérdida. La frontera infranqueable del deseo. ¡Llovió! El vapor se cuela por todas la hendiduras. Respiramos el mismo aire: la obsesión. Un día amas y odias. Al siguiente, odias y amas. No hay tregua. Juegan los dos a ser personajes de una historia sin adjetivos. Un día no quedará nada para ninguno porque la historia se devora a sí misma, se reducirá a cenizas. Llovió mientras dormía. --sbc |
Sunday, October 23, 2005
HORAS LUZ
Hace un par de horas que llegué a casa de mis padres. Durante el trayecto pasaron muchas ideas por mi mente. Verlos era una necesidad apremiante. Estar físicamente cerca de ellos me llena de serenidad. Comimos y platicamos. Salud. Trabajo. Amigos. Y sobre todo, este cambio: la separación. La distancia. Es la primera vez que experimento la responsabilidad propia. Hacerse cargo de uno mismo y todas sus implicaciones.
Una de las situaciones más gratas, sin duda, ha sido la sorpresa. Esta casa poco a poco se ha ido llenando de objetos, de cuadros que colocados en las paredes anuncian una nueva realidad. El panorama exterior alejado de manera extrema de la ciudad. Aquí todo es verde. Aquí todo es montaña. Todo es luz. Son las “Tierras Altas”, diría Cristina Rivera-Garza refiriéndose a la topografía del estado de México. Quizá, lo más asombroso es el tránsito de ida y vuelta. Somos uno distinto todos y cada uno de los días que se van sucediendo. Somos uno distinto no todos los días, sino cada minuto. Y no, no quiero descifrar la experiencia. Sólo la estoy viviendo con el asombro que me produce escribirte estas líneas.
Es, también, la primera vez que tengo un espacio propio para la escritura. El traslado de cajas de libros y cientos de copias ocupó más lugar en la mudanza, que las cajas de vajillas de mi madre. He acondicionado este sitio para convertirlo en un modesto estudio. Un librero. Una mesa. Un par de sillas. Una olivetti. Hojas blancas. Y la obsesión de siempre: escribir. London llegó en una de esas cajas y aguardó paciente su lectura. Aquel ejercicio de memorización fonética rebasó toda expectativa de repetición absurda. Colin White nos condujo a la capital de sus antepasados: I wander through each chartered street,/near where the chartered Thames does flow. A la voz profética de William Blake: In every cry of every man, in every Infant’s cry of fear, in every voice, in every ban, the mind-forged manacles I hear. London tomó forma entre mis manos. El asombro de sentir en el papel amarillo, las inscripciones ya borrosas y todavía legibles de mis anotaciones. La acentuación. El ritmo. La imagen. Escribo desde la incertidumbre. Mi madre aparece para darme las indicaciones de los apagadores. Ambas nos miramos sorprendidas. ¿Sabrá ella a quién le escribo? --sbc |
Friday, October 21, 2005
| LONDON I wander through each chartered street, near where the chartered Thames does flow, and mark in every face I meet mark of weakness, marks of woe. In every cry of every man, in every Infant's cry of fear, in every voice, in every ban, the mind-forged manacles I hear. How the Chimney-sweeper's cry Every black'ning Church appalls; and the hapless Soldier's sigh runs in blood down Palace walls. But must through midnight streets I hear How the youthful Harlot's curse Blasts the new-born Infant's tear, And blights with plagues the Marriage hearse. William Blake * de la selección poética de Colin White. Letras Inglesas. Filosofía y Letras (a finales del 97). |
Thursday, October 13, 2005
Del Taller de escrituras colindantes: TERCERA BASE Rebeca Martínez Jiménez (Publicado en la revista Tierraltesca Acta Semanal 308, 7) Me dijo puta, puta mil veces. ¡Qué bien sonó esa palabra en mis oídos, esas dos sílabas, esas cuatro letras p-u-t-a!Estaba en la barra de un bar que nunca antes había visitado y le había pedido al cantinero un Bloody Mary sólo para entrar en calor. Esperaba algo, estaba a la expectativa. Me entretuve observando al cantinero: un panzón calvo que al servir cualquier trago se chutaba dos o tres sorbos. Supongo que también quería entrar en calor. Ahí estaba yo. Cada vez que sentía que alguien entraba al localucho miraba de reojo y calificaba, 8, 7, 7, 10. Él fue el único 10 de toda la noche. Se sentó con unos amigos en una mesa no muy alejada. Lo podía ver perfectamente bien gracias al espejo que estaba frente a mí, en la barra. Pasaron varios minutos hasta que notó mi presencia. Primero se cruzaron las miradas. El primer contacto. Una sonrisa. El acercamiento. La proximidad. —¿Qué estás tomando? Risas. Dos que tres palabras. Silencios. —¿A qué te dedicas? Más palabras. Más risas. Salud. Más Miradas. Salud. —¿Te han dicho que eres muy guapa? Besos. Salud. Caricias. Salud. Risas. Salimos. Caminamos por las calles cercanas. Yo lo tomé de la mano: iba tras de él esperando que me guiara, dando a entender que lo seguiría a donde fuera. Se detuvo en una calle vacía, una calle apenas alumbrada por el foco de una casa. Me estrelló contra la pared. Yo podía oler sus ansias. Me besó el cuello, la boca y: Primera base. Su mano comienza a bajar lentamente por mi espalada, se detiene en la cintura. Sigue bajando hasta mis nalgas. Me siente, no pasa nada, parece que le gusta. Siguen los besos en el cuello, en la boca. Cada vez puedo disimular menos mi excitación, me pierdo. Segunda base. Sube lentamente. Sube. Sube. Llega. Me toca. Me palma con delicadeza. Siente mi pezón que ha reaccionado a sus manos. Por un momento me detengo esperando una reacción. No pasa nada, no pasa nada. Respiro. Lo sigo besando, lo toco, mis manos por todo su cuerpo. Tercera base. Baja, su mano. A veces sueño que mi sexo se pudre y se cae solito, algo así como lo que pasa con un cordón umbilical. Su mano llega al objetivo final, termina su travesía. Yo me vengo. Él se va. Se separa de mí como si una aspiradora lo jalara por la espalda. Se acabó la fiesta. No dice nada, me mira incrédulo. Lo piensa por unos segundos. Sé muy bien lo que pasa. Son muchos los que sienten deseos de vomitar, vomitar justo frente a mis narices. Yo sólo miro, sintiendo a momentos que merezco ver cómo me desprecian. Esa es mi penitencia. Pero me gritó puta, pinche puta, y corrió. Me dijo puta, p-u-t-a.Casi nadie pasa de tercera base. Rebeca Martínez Jiménez (Aguascalientes, 1983) es estudiante de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en el ITESM-Campus Toluca e integrante del taller Escrituras Colindantes. |
Tuesday, October 11, 2005
Monday, October 03, 2005
Umbral (es) Ayer al salir de la Universidad Pedagógica debía abordar un taxi para continuar el trayecto nocturno: la reunión semanal en casa de Gabino Palomares. Llovía con tanta fuerza que las luces de los automóviles parecían ráfagas proyectadas una tras otra en medio de los estruendos. Una vía rápida. Periférico. Pero, tendría que cruzar un puente.Sentí miedo, ¡qué absurdo!, subir y transitarlo. Cuando pienso en las circunstancias posibles de este temor sólo puedo regresar a un pasaje infantil en un parque y los juegos compartidos con Adriana, mi hermana menor. Ambas salíamos todos los días a jugar, a inventar historias y situaciones ficticias que repetíamos invariablemente. Ella desarrolló una capacidad extraordinaria para vencer los obstáculos que nuestros juegos demandaban; entonces mi fragilidad se convirtió en llanto secreto. Nunca pude igualarla cuando subía corriendo sin detenerse por el caracol; cuando sus manos y sus piernas abrazaban ligeramente el tubo y se deslizaba dando vueltas o cuando llegaba primero al otro lado del pasamanos muy a pesar de que pudiera caer y ensuciarse. La meta consistía en subir corriendo por la resbaladilla, cruzar por su puente sin tocar el cable metálico y dar un salto. El último paso era ese espacio pequeño. Abismal para mí. Nunca pude saltar, más de una vez sentí caerme. Paraba ahí, en ese límite. Recuerdo la mañana en que lo intenté, el miedo me paralizó y permanecí estática hasta que mi impotencia se convirtió en la exhibición pública de mi llanto. Transitar por esta ciudad, sus calles, sus avenidas es enfrentar también mi propia búsqueda. Es enfrentar la encrucijada cotidiana por la que fluyen mis temores. Del otro extremo de la ciudad, todo parecía estar en calma. El asfalto estaba seco y yo debía llegar a mi cita. --sbc |